EL DIARIO / MANTENERSE CERCA
Ideas para sentirte cerca de tus papás y abuelos a distancia
Vivir lejos de la familia puede sentirse como un dolor lento y callado. Formas prácticas de seguir en contacto con papás y abuelos, incluso con quienes no se llevan con la tecnología.
La distancia con la familia tiene otra textura que la distancia en pareja. Casi nunca hay una fecha de reencuentro marcada en el calendario, ni un plan para acortar el camino. Te fuiste por trabajo, por estudios, por amor, y tu familia se quedó donde está. Las llamadas se vuelven rutina, y a veces la rutina empieza a sentirse delgada. Aquí van formas de llenarla, con especial atención a los abuelos y a los papás mayores, que muchas veces quieren contacto tanto como tú, pero a su manera.
Empieza por lo que les funciona a ellos
La mejor conexión es la que le resulta fácil a la otra persona. No necesariamente la que te resulta fácil a ti.
- Pregunta cómo les gusta comunicarse. Hay papás que aman las videollamadas. Otros se cansan y prefieren hablar por teléfono mientras cocinan. Algunos abuelos prefieren una carta que puedan tener en la mano y releer.
- Elige bien la hora. Muchas personas mayores tienen más energía en la mañana. Una llamada a la hora de su desayuno puede salir mejor que una en tu noche, cuando ya están cansados.
- Que la tecnología sea sencilla. Si usan tablet o smartphone, déjalo configurado en una visita con una sola app, un ícono visible en la pantalla de inicio y letra grande. Escribe los pasos en un papel y déjalo junto al aparato.
- Ten un plan B. Si el video falla, cambia a una llamada normal sin drama. Batallar con una pantalla congelada puede hacer que alguien sienta que es su culpa.
Que las llamadas sean más que un reporte
"¿Cómo estás? Bien. ¿Y el trabajo? Bien." Las llamadas familiares pueden atorarse en un círculo cortés. Algunas salidas:
- Pregunta por el pasado. A los abuelos y a los papás se les ilumina la cara cuando les preguntas por su vida. ¿Dónde se conocieron? ¿Cuál fue su primer trabajo? ¿Cómo era el barrio? Puede que escuches historias que nunca te habían contado.
- Cocinen juntos. Pide una receta de familia, el mole, los tamales, la sopa de la abuela, y prepárala con ellos por videollamada. Ellos enseñan, tú aprendes, y el resultado sabe a casa.
- Muéstrales tu mundo. Dales un recorrido por tu departamento, enséñales la vista, llévate el celular al mercado. Muchos papás se preocupan menos cuando pueden imaginar dónde vives.
- Hagan algo al mismo tiempo. Vean juntos un partido por teléfono, hagan el crucigrama, escuchen el mismo programa de radio.
Manda cosas que se puedan tocar
Para quienes no crecieron con pantallas, un objeto físico puede significar mucho más que un mensaje.
- Fotos impresas. Imprime unas cuantas cada pocos meses: tu casa, tus amigos, tu pareja, lo que cocinaste. Muchos abuelos las pegan en el refri o se las enseñan a los vecinos.
- Cartas y postales. Cortas está bien. Una postal de un lugar que visitaste, una nota sobre tu semana. La letra a mano significa algo para las generaciones mayores.
- Un portarretratos digital que puedas llenar desde tu celular, si les acomoda tener uno conectado. Algunos se actualizan a distancia, así que las fotos nuevas simplemente aparecen.
- Algo del lugar donde vives. Una comida típica, un té, un calendario de tu ciudad.
Incluye a la siguiente generación
Si tienes hijos, la relación entre ellos y sus abuelos puede sobrevivir muy bien a la distancia con un poco de ayuda.
- Que los abuelos lean un cuento antes de dormir por videollamada. Mándales una copia del mismo libro para que de los dos lados pasen las páginas juntos.
- Que los niños hagan dibujos y los manden por correo.
- Pide a los abuelos que se graben contando una historia familiar y pónsela a los niños.
- Mejor llamadas cortas y frecuentes que largas y de vez en cuando. Los niños pequeños rara vez aguantan más de unos minutos.
Marca los días que importan
A la familia muchas veces la sostienen las fechas: cumpleaños, Navidad, el Día de las Madres, Día de Muertos, el aniversario de la partida de un abuelo. No estar en esos días puede doler de los dos lados.
- Llama temprano en los cumpleaños, antes de que se llene el día.
- En las fiestas, pide a alguien en la mesa que te ponga en altavoz unos minutos, o únete por video durante la comida.
- Recuerda también las fechas difíciles. Un mensaje en el aniversario de una pérdida suele agradecerse mucho, justamente porque la gente deja de mencionarlo. En Día de Muertos, puedes pedir que te muestren el altar por video, o poner uno pequeño en tu casa y compartirlo.
- Para un cumpleaños importante de tu mamá, tu papá o tu abuela, junta mensajes cortos de primos, amigos y nietos en una sola carta o en una pequeña página que puedan abrir con fotos y recuerdos.
Cuando se van haciendo mayores
Conforme los papás y abuelos envejecen, la distancia puede traer preocupación y culpa. Ayuda ser práctico y amable contigo mismo.
- Mantente en contacto con un hermano, familiar o vecino que viva cerca, para enterarte pronto de cualquier cambio.
- Planea visitas cuando puedas, y vívelas como tiempo juntos, no solo como una lista de pendientes.
- Si te preocupa su salud o su seguridad, habla con ellos, con la familia que está cerca y, cuando corresponda, con su médico o con servicios de apoyo de su localidad.
- Acepta que no puedes estar en todas partes. El contacto constante y cariñoso cuenta muchísimo, aunque sea desde lejos.
Seguir cerca de la familia a la distancia rara vez se trata de grandes gestos. Es la llamada del domingo que sí se hace, la foto en el refri, la receta que por fin aprendiste. Cosas pequeñas, repetidas, que terminan siendo el lazo.
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