EL DIARIO / MANTENERSE CERCA
Ideas de citas a distancia que se sienten como una salida de verdad
Ideas para citas por videollamada con principio, desarrollo y final, para que una llamada se sienta como salir juntos y no como otro "¿cómo estás?".
Las parejas a distancia suelen hablar mucho. El problema es que hablar mucho puede convertirse, poco a poco, en una sola llamada eterna, y las noches dejan de sentirse especiales. Una cita no es lo mismo que una llamada. Tiene una hora acordada, algo de preparación, un plan y un momento en que termina. Cuando recuperan esas cosas, una cita por video puede parecerse mucho más a salir de lo que imaginan.
Lo que convierte una llamada en una cita
Antes de las ideas, los ingredientes. No hace falta usarlos todos siempre, pero cuantos más incluyan, más se siente como una ocasión.
- Una invitación. Pregunta con unos días de anticipación: "¿Estás libre el viernes a las ocho, mi hora? Ponte guapo". La espera también cuenta.
- Cambiarse de ropa. Deja la sudadera y ponte lo que usarías para ir a cenar. Suena tonto hasta que se ven en pantalla y notan la diferencia.
- Otro lugar de la casa. Aléjate del escritorio donde trabajas. Siéntate junto a una ventana, en el balcón o en la mesa de la cocina con una vela.
- Un plan con final. Decidan más o menos qué van a hacer y cuánto va a durar. Una cita que termina con cariño es mejor que una que se apaga porque alguien se quedó dormido.
- El otro celular, boca abajo. El aparato de la llamada se queda; todo lo demás, lejos.
Ideas para la noche
El mismo restaurante en dos ciudades
Elijan un tipo de comida que les guste a los dos: tacos, sushi, pizza, arepas. Pidan cada uno a un lugar cercano o cocinen el mismo platillo sencillo. Pongan la mesa, sírvanse algo de tomar y cenen frente a frente. Comenten la comida como en un restaurante de verdad: qué pedirían la próxima vez, de qué lado salió mejor.
Paseo por un museo
Muchos museos grandes tienen sus colecciones en línea y algunos ofrecen recorridos virtuales. Escojan uno, compartan pantalla y caminen sin prisa. Cada quien elige su obra favorita y tiene que explicar por qué. Se aprende mucho de alguien por aquello frente a lo que se detiene.
Noche de concierto
Busquen la grabación de un concierto completo de un artista que les guste a ambos. Bajen la luz, suban el volumen de verdad y trátenlo como un show: nada de pausas ni de revisar el celular, y al final una charla breve sobre el mejor momento.
Ruta de postres
Cada uno compra tres postres pequeños en lugares distintos cerca de casa: una concha, un alfajor, una porción de flan, lo que haya. Pruébenlos uno por uno frente a la cámara y califíquenlos. La próxima vez cambien el tema: quesos, panes, frutas que nunca hayan probado.
El recorrido por tu semana
Lleva a tu pareja de paseo por tu barrio de noche, con el celular en la mano: la tienda de la esquina, el café del que siempre hablas, el parque donde te sientas. Luego cambian. Así la persona que está lejos tiene un mapa para todas las historias que le cuentes después.
Aprender algo pequeño juntos
Una clase corta de dibujo en línea, unos acordes de guitarra, un paso de baile de un tutorial. Ser principiantes al mismo tiempo es divertido y un poco vulnerable, que es justo el tipo de momento que más se extraña a la distancia.
Cena de disfraces
Elijan un tema y no se cuenten nada hasta que empiece la llamada: una década, una película, un color. La revelación es la mitad de la noche. La otra mitad es intentar mantener el personaje mientras comen.
Que se note que la cita fue planeada
Túrnense para organizar. Quien planea elige la actividad, manda una invitación corta y quizá alguna instrucción ("trae una cobija y algo dulce"). Quien es invitado solo tiene que llegar. Así el esfuerzo se reparte y los dos tienen, por turnos, la sensación de que los están llevando a salir.
También ayuda preparar todo antes de conectarse: la comida lista, la música elegida, el enlace probado. Diez minutos peleando con la pantalla compartida pueden apagar una noche que los dos esperaban.
Cuando la cita no sale como esperaban
La conexión se va a cortar. A alguien se le va a quemar la cena. Uno de los dos va a llegar cansado después de una semana larga y más callado de lo normal. Está bien. Las citas en persona también se tuercen, y las anécdotas de las malas suelen durar más que las perfectas. Si el plan deja de funcionar, suéltenlo y simplemente platiquen. Lo importante nunca fue la actividad, sino la noche que apartaron el uno para el otro.
Si la diferencia horaria hace imposible una noche completa, háganla más corta en lugar de cancelarla. Un desayuno para uno y una cena para el otro pueden tener el mismo aire de ocasión. Cuarenta y cinco minutos con principio, desarrollo y despedida se sienten más como una cita que tres horas de atención a medias.
Despídanse como en una cita
Decidan juntos cuándo termina la noche y despídanse bien, en lugar de dejar que la llamada se diluya. Si quieren, a la mañana siguiente manden un mensaje corto con su momento favorito. Ese pequeño eco es lo que hace que la siguiente invitación se espere con ganas. Si buscas más ideas para sentirse cerca, puedes recorrer el resto del blog.
SIGUE LEYENDO