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EL DIARIO / LOS DÍAS DE EN MEDIO

Relación a distancia en la universidad: cerca durante el semestre

Cómo sostener una relación a distancia en la universidad entre el inicio de clases, los exámenes, las vacaciones y la gran pregunta de qué viene después.

La universidad tiene su propio clima. Hay semanas en las que todo es nuevo y ruidoso, semanas en las que la biblioteca se vuelve tu casa y semanas en las que el campus se vacía y por fin puedes respirar. Una relación a distancia en la universidad pasa por todo eso, muchas veces con dos calendarios académicos distintos a la vez.

En lugar de consejos generales, puede servir pensar en el año mismo. Cada parte pide algo un poco diferente.

Las primeras semanas de clases

Suele ser el tramo más difícil, sobre todo en primer año. Uno de los dos está conociendo a cien personas nuevas, anotándose en cosas, quedándose hasta tarde en una residencia o en el departamento de alguien. El otro puede estar haciendo lo mismo en otra ciudad, o puede seguir en casa, viéndolo todo a través de una pantalla. Es fácil que alguien se sienta dejado atrás, y fácil que el que está ocupado se sienta culpable por pasarla bien.

Algunas cosas ayudan:

Parciales y finales

La época de exámenes le achica la paciencia a cualquiera. Las llamadas se acortan y se distraen. Los mensajes se vuelven de una palabra. Es el momento del año en el que los malentendidos pequeños crecen, porque los dos están cansados y no les sobra energía.

Prueben cambiar las llamadas largas por algo más liviano. Algunas parejas estudian juntas por video, con cámara prendida y micrófono apagado, solo para sentirse acompañadas. Otras acuerdan cinco minutos al final de la noche y nada más. Anotar en tu propio calendario las fechas de examen de tu pareja, para desearle suerte justo esa mañana, es un gesto pequeño que se nota.

Si los dos están saturados, acuerden dejar para después las conversaciones pesadas. "¿Hablamos de los planes de vacaciones después de mi último final?" no es evadir. Es elegir bien el momento.

Vacaciones y visitas

Las vacaciones de invierno, de verano o la semana de receso son cuando las parejas universitarias suelen tener tiempo juntas. Planéenlas con anticipación, porque el presupuesto de estudiante es justo y los pasajes tienden a subir a medida que se acercan las fechas. Hablen abiertamente de quién viaja y cómo se reparten los gastos, sobre todo si uno trabaja y el otro no.

Cuando visites la universidad de tu pareja, deja que te muestre lo real: la cafetería, los amigos, el camino a clase. Después es mucho más fácil imaginar las semanas separados. Y cuando estén los dos en casa al mismo tiempo, recuerden que la familia también quiere su atención. Una visita no tiene que ser cada hora juntos para que cuente.

Una nota sobre las vacaciones largas

Las vacaciones largas pueden acortar la distancia o darla vuelta. Prácticas, trabajos de temporada y compromisos familiares mandan a la gente a lugares inesperados. Hablen de esos planes con meses de anticipación, no a último momento, para que nadie se sorprenda.

Seguir siendo ustedes

La universidad es una etapa en la que la gente cambia mucho y rápido. Los intereses se mueven, las amistades se reacomodan, las opiniones se afilan. Los dos van a ser personas un poco distintas al final de cada año, y eso es normal. La idea no es quedarse congelados como la pareja que eran a los dieciocho. Es contarse los cambios a medida que pasan, para crecer a la vista del otro y no a escondidas.

Algunas parejas tienen una nota compartida con cosas pequeñas: una clase que les voló la cabeza, una canción de una fiesta, algo gracioso que dijo un profesor. La leen juntos en las visitas. Termina siendo el registro de dos personas cambiando una al lado de la otra.

La pregunta del después

En algún momento, la graduación deja de ser algo abstracto. ¿Dónde va a buscar trabajo o un posgrado cada uno? ¿Hay una ciudad posible para los dos? ¿Alguno está dispuesto a seguir al otro, y se sentiría justo?

Son preguntas grandes y no necesitan respuestas definitivas pronto. Pero sí hay que hacerlas antes de que cierren las postulaciones. Empiecen de forma suelta: "Si pudieras vivir en cualquier lugar después de recibirte, ¿dónde sería?" Y vuelvan al tema cada tantos meses, a medida que las cosas se aclaren. Las parejas que mantienen abierta esta conversación suelen decidir juntas, en vez de descubrir tarde que estaban planeando dos vidas distintas.

Sean amables con ustedes mismos

Una relación a distancia en la universidad le pide mucho a dos personas que, además, están resolviendo sus estudios, su dinero, sus amistades y quiénes son. Algunas semanas se van a sentir muy cerca y otras como dos desconocidos con un chat en común. Ese vaivén es parte de la experiencia. Sigan apareciendo, sean honestos con lo que pueden dar y tengan siempre la próxima visita en algún lugar del calendario.

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