EL DIARIO / LOS DÍAS DE EN MEDIO
Mitos sobre las relaciones a distancia, corregidos con calma
Todo el mundo opina sobre la distancia, y muchas opiniones están equivocadas. Nueve mitos comunes sobre el amor a distancia y lo que suele estar más cerca de la verdad.
Cuenta que tienes una relación a distancia y vas a escuchar de todo. La prima que "ya lo intentó una vez". El compañero de trabajo que está seguro de que nunca dura. La tía que en la comida familiar pregunta, con cara de lástima, cómo le haces. Algunas de estas ideas son inofensivas. Otras pueden ir moldeando sin que te des cuenta cómo te sientes con tu propia relación, así que vale la pena mirarlas de cerca.
Aquí van algunas de las más comunes, con una versión más amable y más precisa de cada una.
Mitos sobre si puede funcionar
"Las relaciones a distancia nunca duran"
Algunas no duran y otras sí, igual que las que empiezan en la misma ciudad. Vas a encontrar afirmaciones muy seguras sobre qué tan seguido "fracasa" la distancia, pero el resultado depende tanto de las circunstancias, como cuánto dura la distancia, si hay un plan y qué tan comprometidos están los dos, que un veredicto general dice muy poco sobre la tuya. Muchas parejas que hoy viven juntas pasaron años separadas primero.
"Si fuera para ustedes, sería fácil"
Casi nada que valga la pena es fácil todo el tiempo, y la distancia agrega dificultades prácticas reales. Batallar con los husos horarios o extrañarse muchísimo no significa que estés con la persona equivocada. Significa que estás haciendo algo difícil.
"A distancia no puedes conocer de verdad a alguien"
Lo conoces de otra manera. La distancia puede hacer más difícil ver ciertas cosas, como cómo maneja alguien el estrés de todos los días, las tareas de la casa o un mal humor de cerca. Pero también puede llevar a conversaciones especialmente profundas, porque hablar es casi todo lo que tienen. Las visitas ayudan a completar el resto, y por eso importan tanto.
Mitos sobre cómo debería verse
"Tienen que hablar todos los días"
A algunas parejas les encantan las llamadas diarias; a otras las agotan. Lo que suele importar más es que el ritmo se sienta confiable y justo para los dos. Una pareja que habla tres veces por semana y se siente segura está mejor que una que habla a diario por ansiedad u obligación.
"Las buenas parejas nunca sienten celos"
Los celos son un sentimiento humano muy común, y la distancia les da material extra: amistades que no conoces, fiestas donde no estás, huecos en la comunicación. Sentirlos no es un fracaso. Lo que importa es qué hacen con ellos: si pueden hablarlos con honestidad y si la respuesta es tranquilizar en vez de controlar.
"Cada visita tiene que ser perfecta"
La presión por que el poco tiempo juntos sea impecable puede volver las visitas más estresantes de lo necesario. Las visitas reales incluyen tardes de cansancio, pequeños desacuerdos y planes que no salen. La meta es estar juntos, no producir un video de los mejores momentos.
Mitos sobre lo que significa
"Estar lejos significa estar menos comprometidos"
Muchas veces es al revés. Elegir seguir juntos a pesar de la distancia suele requerir un compromiso más deliberado, no menos. Planean visitas, ajustan horarios, invierten dinero y paciencia en algo que la mayoría de los días no pueden tocar.
"Solo es una relación de verdad cuando viven juntos"
Una relación es real cuando dos personas se cuidan y se eligen. Compartir la renta es una forma de hacerlo, pero no la única. Sus cartas, sus llamadas de madrugada, los viajes para los que ahorraron no son un ensayo. Son la relación.
"Cuando se acabe la distancia, se acaban los problemas"
Acortar la distancia es maravilloso y resuelve los problemas que causaba la distancia. No resuelve los demás, y trae nuevos: compartir espacio, repartir tareas, acostumbrarse a las manías del otro. Las parejas que esperan un periodo de ajuste suelen vivir la transición con más calma que las que esperan felicidad instantánea.
Escuchar tu propia experiencia
Lo que tienen en común todos estos mitos es que tratan el amor a distancia como una sola cosa con un solo final. No lo es. Son muchas relaciones distintas, con razones distintas para la distancia, plazos distintos y personas muy diferentes.
Así que cuando alguien te ofrezca una opinión muy segura, puedes escucharla con educación y luego volver a la mejor evidencia que tienes: cómo se siente de verdad tu relación. ¿Los dos están presentes? ¿Te sientes cuidado? ¿Hay algo hacia lo que van juntos? Esas preguntas te dirán mucho más que cualquier regla general.
Y si quieres una respuesta corta para la próxima vez que alguien te pregunte cómo le haces, puedes decir simplemente: "Un día a la vez, como todo el mundo". Resulta que es verdad.
SIGUE LEYENDO