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Cómo escribir una lista de razones por las que te amo
Una lista de razones por las que amas a tu pareja es fácil de hacer a distancia, y también fácil de volver genérica. Cómo escribir una que solo podría ser sobre esa persona.
Una lista de razones por las que amas a alguien tiene una honestidad muy bonita. No pretende ser un poema ni un discurso. Solo cuenta. Y cuando viven lejos, le da a tu pareja algo para releer en las noches en que la distancia le hace dudar, aunque sea un poco, de cuánto se le quiere.
El riesgo es que estas listas terminan cayendo en las mismas frases: "tu sonrisa", "tu risa", "cómo me haces sentir". Seguramente todo es cierto. Pero nada de eso habla de tu pareja en particular. Así puedes escribir una lista que sí lo haga.
Decide primero la forma
El número importa menos de lo que se cree, pero ayuda elegirlo antes de empezar.
- Una lista corta (de 10 a 20). Cada razón puede desarrollarse en una o dos frases. Ideal para una tarjeta o una carta.
- Una lista larga (de 50 a 100). Casi todas rápidas, de una línea, con algunas más largas en medio. Ideal para un frasco de papelitos doblados, una libretita o una serie de mensajes a lo largo de varias semanas.
- Un número con sentido. Una razón por cada mes juntos, por cada día que falta para la visita o por los años que cumple. Así el número también dice algo.
Busca en tu memoria, no en tu vocabulario
Antes de escribir una sola razón, dedica quince minutos a juntar material. Revisa tus fotos y el historial de su chat. Anota rápido:
- cosas que hizo y te sorprendieron
- momentos en que te sentiste orgulloso de esa persona
- manías que te desesperan un poquito y que extrañarías muchísimo
- cosas que dijo y se te quedaron
- pequeños gestos amables que seguramente ya ni recuerda
- cómo ha llevado la distancia
Verás que las mejores razones ya están ahí, escondidas en días normales.
Pasa de lo general a lo concreto
La mejora más grande que puedes hacer es cambiar cada razón general por el momento que hay detrás.
- En vez de "eres buena persona", prueba: "Te detuviste a ayudar a una señora a bajar la carriola por las escaleras del metro cuando ya íbamos tarde, y después ni lo mencionaste."
- En vez de "eres chistoso", prueba: "Le pusiste nombre a la paloma de tu ventana y me mandas actualizaciones de su vida."
- En vez de "me apoyas", prueba: "Te quedaste en el teléfono durante todo mi ataque de nervios antes de la entrevista y luego fingiste que te habías aburrido, para que no me sintiera mal."
- En vez de "eres hermosa", prueba: "Cómo te ves recién despierta, cuando todavía no decides si vas a estar de malas."
Una prueba útil: si la razón podría aparecer en la lista de otra persona sobre alguien más, hazla más concreta.
Incluye la distancia
Las relaciones a distancia revelan cosas de una persona que la cercanía de todos los días no muestra. Algunas de las razones más significativas saldrán de ahí:
- "Siempre me mandas foto de tu cena, para que sienta que estuve ahí."
- "Nunca me has hecho sentir culpable por la diferencia de horario."
- "Aprendiste a dormir con el celular en la almohada."
- "Lloraste en el aeropuerto y luego me hiciste reír antes del filtro de seguridad."
- "Llevas la cuenta regresiva aunque vaya en los cientos."
Mezcla el peso de las razones
Una lista de cien frases profundas agota. Combínalas. Pon algo pequeño y tonto junto a algo grande. "Razón 14: le pones cátsup a los huevos y lo defiendes. Razón 15: estuviste ahí la semana en que murió mi abuela." Ese contraste es lo que hace que la lista se sienta como una persona real y una relación real.
Formas de entregarla
- Un frasco de papelitos. Dobla cada razón en un papel y manda el frasco por paquetería. Puede abrir uno al día.
- Una libretita hecha a mano. Una razón por página, con algunas fotos pegadas.
- Un goteo de mensajes. Manda una razón cada mañana durante un mes. Le da algo con qué despertar.
- Una carta con la lista adentro. Una introducción corta, luego la lista, y al final una línea sobre lo que viene.
- Una pequeña página con sus fotos y algunas razones elegidas como recuerdos, si prefieres mandar un enlace que pueda guardar en su teléfono.
Sobre la última razón
Mucha gente guarda la última razón para algo grande. También puede ser la más simple: "Porque sí". O una razón sobre el futuro: "Porque quiero saber cómo vas a ser a los ochenta". El final de la lista es buen lugar para dejar de contar y decir algo sencillo.
Y si te atoras en doce razones cuando pensabas escribir cincuenta, no pasa nada. Doce razones verdaderas y concretas valen más que cincuenta prestadas. Siempre puedes agregar más el próximo año.
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