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EL DIARIO / CELEBRAR EL MOMENTO

Ideas para San Valentín en una relación a distancia

El Día del Amor y la Amistad puede sentirse como una fiesta para otros. Así puedes hacerlo suyo, con planes para el día, la semana y lo que se siente por dentro.

El 14 de febrero hace mucho ruido. Los restaurantes se llenan, los aparadores se pintan de rojo, venden globos de corazón en cada esquina y tus redes se llenan de parejas con flores, sentadas del mismo lado de la mesa. Cuando la persona que amas está a un vuelo de distancia, es fácil sentir que el día les pasa a todos menos a ti.

Vale la pena ponerle nombre a esa sensación, porque define cómo te va. Si llegas al día esperando sentirte fuera, probablemente encuentres pruebas. Si llegas con un plan pequeño y claro, el ruido se queda de fondo.

Decidan juntos para qué es el día

Antes de planear nada, platíquenlo. Hay parejas a las que les encanta San Valentín y quieren una ocasión en serio. Otras lo sienten muy comercial y prefieren marcarlo con algo ligero. Y hay quienes lo ignoran por completo y celebran una fecha más suya. En Colombia, por ejemplo, el Amor y Amistad se festeja en septiembre, y si uno de ustedes viene de allá, quizá tengan dos fechas para elegir. Ninguna opción está mal; lo que causa decepciones es esperar cosas distintas.

Unas preguntas ayudan: ¿Queremos darnos regalos, y de qué tipo más o menos? ¿Queremos una llamada larga o algo más relajado? ¿Hay un día cerca del 14 que nos acomode mejor? Decirlo en voz alta una o dos semanas antes elimina las suposiciones.

Una cita que no parezca una llamada más

La diferencia entre una llamada y una cita es, sobre todo, la preparación. Algunas ideas que cambian el ambiente:

Si los husos horarios hacen imposible cenar juntos, prueben una cita de desayuno y cena: uno desayuna, el otro cena, y se vuelve su propia broma.

Las cartas siguen siendo lo mejor

Para una fecha tan ligada a las tarjetas, la nota escrita a mano sigue siendo difícil de superar. Envíala con tiempo, porque el correo en febrero puede tardar, y pídele a tu pareja que no la abra hasta el 14. Si no sabes qué escribir, olvídate de las grandes declaraciones y describe un momento cotidiano con esa persona en el que piensas seguido. Lo concreto le gana a lo poético.

Si el papel no va a llegar a tiempo, una carta digital puede tener el mismo peso si está hecha con cuidado: una pequeña página con tu carta, algunas fotos y una cuenta regresiva para la próxima visita, enviada como enlace esa mañana. Lo importante es que se note que está hecha para esa persona y para nadie más.

Que sea una semana, no solo un día

Una manera de quitarle presión a una sola fecha es estirarla. Una semana de San Valentín, sin exagerar, podría verse así:

  1. Lunes: una canción que te recuerde a tu pareja, con una frase sobre por qué.
  2. Martes: una foto de ustedes que no haya visto, o que ya haya olvidado.
  3. Miércoles: una nota de voz contando cómo se conocieron, desde tu versión.
  4. Jueves: algo pequeño a domicilio, como un café o un antojo que le encante.
  5. Viernes: la cita.

No se trata de cantidad. Se trata de que la atención llegue en dosis pequeñas y no en una sola que tenga que ser perfecta.

Cuando el día aún duele un poco

Aun con buen plan, puede que sientas una punzada al ver parejas caminando juntas. Es normal y no significa que a su relación le falte algo. La distancia es una circunstancia, no un veredicto. Ayuda planear también algo agradable para ti durante el día: comer con una amiga, caminar por un lugar que te guste, ver esa película que tenías guardada. No tienes que quedarte esperando la llamada de la noche.

Y si alguno se olvida, entiende mal el plan o tiene que cancelar por trabajo, intenta verlo como un día entre muchos. Una relación a distancia se construye con cientos de días comunes. El 14 de febrero es solo uno más, con mejor publicidad.

Planeen el siguiente juntos

Una forma bonita de cerrar la llamada es hablar de dónde estarán el próximo año, o en la próxima visita. Elijan un restaurante al que quieran ir o algo pequeño que quieran hacer en persona. Escríbanlo. Tener una imagen concreta de un San Valentín futuro en el mismo lugar convierte este en un paso del camino, y no en algo que simplemente hubo que aguantar.

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