long distance page

EL DIARIO / LOS DÍAS DE EN MEDIO

¿Terminar o seguir? Pensar con claridad una relación a distancia

Cuando no sabes si terminar, la distancia hace más difícil ver claro. Un proceso tranquilo para tomar la decisión y para vivir con ella, sea cual sea.

Algunas decisiones llegan de golpe. Esta casi siempre se va colando. Notas que sientes alivio cuando se cancela una llamada. O te sorprendes imaginando un futuro donde esa persona no está. O la quieres muchísimo y simplemente no ves cómo termina la distancia. Como sea que haya empezado, ahora cargas una pregunta que no querías: ¿me quedo o me voy?

Este texto no te la va a responder. Te ofrece una forma de pensarla un poco más firme que dar vueltas en la cama a las dos de la mañana, que es donde casi todos empezamos.

No decidas en el peor momento

La distancia produce bajones muy marcados: la noche después de una despedida, una pelea que no se pudo resolver porque alguien tenía que colgar, unas fiestas decembrinas a solas. Esos momentos son reales, pero son un mal lugar para tomar decisiones permanentes. Del mismo modo, el brillo de una visita perfecta no es el mejor momento para prometer para siempre.

Si puedes, date unas semanas para observar cómo te sientes en días comunes: los buenos, los malos y los aburridos. El patrón importa más que los picos.

Separa la distancia de la relación

Esta quizá sea la pregunta más útil de toda la decisión. Intenta imaginar, con toda la honestidad posible: si mañana vivieran en la misma ciudad, ¿querrías esta relación?

Escríbelo y luego guárdalo

Pensar en círculos agota. Escribir ayuda a romper el ciclo. Una forma de hacerlo:

  1. Escribe lo que extrañarías si terminaras. Sé específico: no "todo", sino "cómo me narra su camino al trabajo", "que siempre se acuerda de mis exámenes".
  2. Escribe lo que te daría alivio soltar. También en concreto: "la preocupación constante", "ser siempre yo quien viaja".
  3. Escribe qué tendría que cambiar para que quisieras quedarte, y si esos cambios son realistas.

Después deja la hoja unos días y vuelve a leerla. Muchas veces una de las listas habla más fuerte de lo que esperabas.

Háblalo antes de haber decidido

Un error común es llegar a una decisión a solas y luego presentarla como algo cerrado. Si tienes dudas, tu pareja merece saber que la estás pasando mal, y puede que tenga información que tú no: planes, sentimientos, disposición a cambiar cosas.

Podrías decir: "La distancia me está costando mucho y empiezo a preguntarme si esto me está funcionando. No quiero decidir nada sin hablarlo contigo primero". Es una conversación difícil, pero honesta, y la honestidad suele hacer más llevadero lo que venga para los dos.

Fíjate cómo responde. ¿Escucha? ¿Lo toma en serio? ¿Quiere trabajar en ello, o parece que también siente alivio? Su respuesta es parte de tu respuesta.

Si decides quedarte

Quedarte debería significar que algo cambia, no solo que la pregunta se pospone. Acuerden qué va a ser distinto: un plazo para acortar la distancia, un ritmo de visitas más regular, una nueva forma de manejar un problema que se repite. Pongan una fecha para volver a revisarlo. Elegir quedarse con intención se siente muy distinto a quedarse por inercia.

Si decides irte

Terminar una relación a distancia tiene sus propias dificultades. Algunas cosas suelen hacerlo más amable:

Sea cual sea, tienes derecho a elegir

Hay mucha presión para ver quedarse como lealtad e irse como rendirse. Ninguna de las dos es cierta por defecto. Quedarse puede ser valiente, e irse también. Lo que importa es que la decisión sea tuya, tomada con los ojos abiertos y con toda la amabilidad que puedas, hacia la otra persona y hacia ti.

SIGUE LEYENDO