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EL DIARIO / HACER ALGO

Ideas para un diario de fotos compartido en una relación a distancia

Cómo llevar un diario compartido de fotos y días comunes con tu pareja, para que el tiempo separados se convierta en algo que los dos quieran releer.

Casi todas las parejas a distancia ya se mandan cientos de fotos. Llegan al chat, reciben un corazoncito y se hunden bajo los mensajes del día siguiente. Un diario de fotos compartido es solo la decisión de guardar algunas a propósito, con unas pocas palabras, en un lugar donde los dos puedan volver a encontrarlas.

No tiene que ser bonito ni estar completo. Tiene que ser lo bastante fácil como para que sigan haciéndolo en una semana pesada.

Primero, decidan dónde va a vivir

El formato importa menos que tener un solo lugar acordado. Algunas opciones que funcionan:

Si no se deciden, empiecen con el álbum compartido. Siempre pueden pasar las mejores entradas a otro lado después.

Ideas para llenarlo

Lo mismo, en dos lugares

Elijan un tema pequeño y fotografíenlo el mismo día: el desayuno, la vista desde la ventana más cercana, los zapatos al final del día, el cielo a las nueve de la noche. Puestas lado a lado, estas parejas de fotos dicen más sobre la distancia que cualquier mensaje largo. Con los meses se vuelven un mapa tranquilo de dos vidas que corren en paralelo.

Una foto al día, una línea cada uno

Cada quien sube una sola foto de su día con una frase abajo. No la mejor foto, sino la más verdadera: el fregadero lleno de platos, la parada del camión bajo la lluvia, el gato que no se quiere mover. Con una línea basta: "Tercer café. La junta fue tan larga como temía".

Cosas que quisieras que el otro viera

Tengan una sección para los momentos que les hubiera gustado compartir en persona: un perro con suéter, un músico en la calle, una tiendita que haría reír a tu pareja. Cuando por fin se visiten, esa sección ya es una lista de lugares a los que ir.

Páginas mensuales de "aquí estuvimos"

Al final de cada mes, elijan tres fotos cada uno que lo resuman y escriban juntos un párrafo corto en una llamada. Esta es la parte que más van a releer, porque convierte un montón de imágenes en una historia.

Páginas de las visitas

Cuando estén juntos, tomen fotos pensando en el diario, no solo en las redes. Fotografíen también lo aburrido: la terminal de autobuses, la ida al súper, las dos tazas en la mesa. Esas son las imágenes que, tres meses después, duelen un poquito, pero del lado bonito.

Cómo mantenerlo vivo sin que se vuelva tarea

Los diarios compartidos suelen morir en la tercera semana, cuando uno deja de subir cosas y al otro le da pena seguir solo. Algunos hábitos ayudan:

Unas palabras sobre privacidad

Un diario así puede guardar cosas muy personales. Hablen de dónde vive, quién más podría verlo y qué pasa con él si algún día deciden dejarlo. Es una conversación poco romántica, pero les permite escribir con más honestidad, sabiendo que el espacio es realmente de los dos.

Qué hacer con él después

Cada pocos meses, elijan las entradas que más quieren. Pueden imprimir un fotolibro pequeño antes de una visita, leerlo en voz alta en la llamada de aniversario o juntar algunas fotos y una carta en una pequeña página para mandarla en una semana difícil. Nada de eso es obligatorio. Muchas veces, el mejor uso de un diario de fotos compartido es recorrerlo tarde en la noche y darse cuenta de cuánto han visto, en realidad, de la vida cotidiana del otro.

Si buscas más formas de sentirse cerca entre visitas, recorre el resto del diario.

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