EL DIARIO / CELEBRAR EL MOMENTO
Año Nuevo a distancia: recibir el año en pareja con husos horarios distintos
Cuando tu medianoche y la suya llegan a horas distintas, Año Nuevo pide un poco de plan. Cómo contar dos veces, disfrutar la fiesta y empezar el año juntos.
Año Nuevo es la única fiesta que trata, literalmente, de un instante. Todos cuentan hacia atrás al mismo tiempo, y luego todos se voltean hacia alguien. Si la persona hacia la que quieres voltear está en otra ciudad, o en otro hemisferio, ese instante puede sentirse raro y vacío, aunque estés en un cuarto lleno de gente.
La clave es dejar de intentar recrear la escena exacta y diseñar una que se ajuste a lo que viven. La distancia trae algunas ventajas curiosas, y una es que quizá puedan celebrar la medianoche dos veces.
Primero, hagan cuentas con el reloj
Anoten a qué hora llega la medianoche de cada quien en la hora local del otro. Parece obvio, pero es fácil equivocarse en plena cena, y la diferencia define todo el plan.
- El mismo huso o casi: pueden estar en llamada en el momento exacto. Decidan antes si será videollamada, llamada normal o solo un mensaje, porque la señal en las fiestas falla.
- Unas horas de diferencia: tienen dos medianoches. Quien llega primero llama al otro, que todavía está a mitad de la noche; horas después, se devuelve el favor.
- Medio día de diferencia: uno puede estar brindando mientras el otro desayuna o come el 31. No es un problema, es otro tipo de cita.
Formas de compartir la cuenta regresiva
La doble medianoche
Si están a unas horas de distancia, que las dos cuenten. En la primera, sal a la calle o métete a un cuarto tranquilo, llama a tu pareja y deja que escuche el ruido, los cohetes y los abrazos a tu alrededor. Luego, cuando le toque a esa persona, tú eres quien escucha. Cada uno tiene un momento en que está por completo para el otro.
La llamada ancla
Si uno va a estar en una fiesta ruidosa, acuerden una hora fija para hablar en vez de intentar estar conectados toda la noche. Diez minutos en un rincón tranquilo valen más que una noche entera de notas de voz que no se entienden.
Una noche en casa, juntos
Algunas parejas se saltan las fiestas y hacen una noche tranquila por video: botanas, una película, un juego y la cuenta regresiva en pantalla. Si la diferencia horaria es grande, elijan una de sus medianoches como la oficial y los dos se desvelan para esa.
Lleven un ritual a la llamada
En América Latina sobran cábalas de Año Nuevo, y muchas funcionan perfecto en dos pantallas. Coman las doce uvas al mismo tiempo, pidiendo un deseo por cada una, aunque una de las dos medianoches sea "de mentira". Si alguno tiene la costumbre de salir a dar la vuelta a la cuadra con una maleta, que lo haga en video: es la cábala más apropiada para una pareja que quiere viajar. Otras ideas:
- Escriban tres cosas que dejan en el año viejo y tres que quieren en el nuevo. Léanselas en voz alta.
- Escríbanse una carta corta para abrir al final del próximo año.
- Brinden con lo mismo, sea sidra, champaña o refresco, desde dos copas en dos cuartos.
- Compartan una foto de cada mes del año que diga algo de ustedes, aunque hayan estado lejos casi todo el tiempo.
Si en su familia hay costumbres propias, como quemar el Año Viejo o comer lentejas, inclúyanlas. Explicar por qué tu abuela hace algo especial a medianoche es una bonita forma de dejar entrar a tu pareja a tu vida.
Sean generosos con la fiesta
Lo más probable es que uno esté con amigos o familia mientras el otro está en un lugar más tranquilo. Puede dar ganas de que quien está en la fiesta pase media noche en el teléfono. Intenta que no. Pídele que la disfrute, que mande un par de fotos y que guarde su atención para el momento acordado. Si tú eres quien está en la fiesta, cuida ese momento: aléjate, deja la copa y dale tu voz completa unos minutos.
Si eres quien está solo, planea tu noche para ti también. Una buena cena, un amigo, una caminata, un libro que te guste. Esperar junto al teléfono hace que la medianoche pese más de lo necesario.
Empezar el año como pareja
Año Nuevo invita a mirar hacia adelante, así que aprovéchenlo. El primero de enero, o cuando los dos tengan una mañana tranquila, hagan una llamada sin prisa sobre el año que empieza. ¿Cuándo podrían verse? ¿Será este el año en que se acorte la distancia? ¿Qué quieren hacer juntos, aunque sea de lejos?
Que sea esperanzador pero honesto. No tienen que resolver todo su futuro el primer día del año. Un plan aproximado para la siguiente visita, con un mes real anotado, basta para que enero se sienta como el inicio de algo y no como otro tramo largo. Un calendario compartido o una cuenta regresiva sencilla hacia esa fecha la mantiene cerca.
Y si la medianoche sale mal, con una llamada que se corta o un celular sin batería en el peor momento, ríanse a la mañana siguiente. Es un minuto de un año entero, y tienen mucho tiempo para hacerlo mejor.
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